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Las disfunciones
sexuales masculinas son un
problema del individuo, pero
también son un problema
de pareja. El no poder disfrutar
a plenitud de la vida sexual
puede tener consecuencias
negativas en la relación,
de manera que la disfunción
sexual puede producir disfunción
en la relación de pareja.
Es por ello que la mejor manera
de enfrentarla es con ayuda
y colaboración. La
participación de la
pareja en el proceso terapéutico
es tan importante que se convierte
en un instrumento esencial
para el éxito del tratamiento.
Entendiendo a su
pareja
Si su pareja sufre de alguna
disfunción sexual,
es probable que no lo quiera
conversar con usted, o que
lo haga desdeñándola,
restándole importancia.
O puede ser que simplemente
acepte a regañadientes
que requiere ayuda pero no
tome los pasos necesarios
para buscar un tratamiento.
Cualquiera que sea la reacción
de su pareja ante el problema,
lo importante es entender
por qué reacciona como
lo hace.
Piense en lo siguiente:
A los hombres no nos gusta ir al médico.
A los hombres no nos gusta hablar de nuestros
problemas, y menos los de
este tipo.
A los hombres nos da vergüenza que los demás
(incluyendo nuestras parejas)
se enteren que sufrimos de
alguna disfunción sexual.
Los hombres podemos sentirnos rebasados por un
problema pero creemos que
nos veremos débiles
si pedimos ayuda.
Claves para la comunicación
A menudo es menos íntimo
relacionarse sexualmente que
hablar acerca de ello. Comunicarse
sólo lleva resultados
positivos para una relación.
Una disfunción sexual
puede causar el distanciamiento
emocional de la pareja. No
deje que la falta de comunicación
se interponga en su vida sexual.
Hablar con su pareja puede
ser el primer paso para volver
a descubrir la intimidad.
Si él no saca el tema, inicie usted la conversación.
Muchos hombres se sienten
reconfortados cuando sus parejas
están dispuestas a
hablar del problema abiertamente.
La comunicación es
una buena oportunidad para
compartir sus sentimientos
y aclarar malentendidos. Todo
lo que ayude a prevenir los
malentendidos está
destinado a tener efectos
positivos.
Si su pareja no quiere asumir el problema, hágaselo
ver de manera educada y con
mucho tacto. Acérquele
toda la información
que pueda sobre el tema en
cuestión. Cuando se
comunica con cariño
y deseo de conocerse mejor,
esta actitud casi siempre
es bien recibida. Muchos hombres
confiesan que aprendieron
a hablar de sexo gracias a
su pareja y que le están
inmensamente agradecidos.
Réstele importancia al problema, que su pareja
no se preocupe más
de lo que debe. La capacidad
para compartir con la pareja
sentimientos y pensamientos
acerca del sexo es un factor
altamente relacionado con
una buena relación
sexual.
Bajo ningún concepto
caiga en reproches. El reproche
es un daño muy grave,
muchas veces irreparable,
que puede terminar destruyendo
la pareja. Es importante asimilar
que su pareja es tan singular
como usted, y lo que para
usted puede ser una comunicación
adecuada, puede no ser bien
recibida por el otro. |
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Muchos
hombres descubren
que sus parejas
realmente
desean ayudarlos
a recuperar
la vida sexual.
Mantenga abiertas
las líneas
de comunicación
con su pareja,
ayude a conservar
la intimidad
y fomente
el apoyo emocional.
No se resigne,
no asuma que
el problema
es una parte
normal de
la pareja. |
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Acérquese
al Boston Medical Group
En Boston Medical Group recomendamos
que la pareja se implique
y colabore en el tratamiento.
Sugiera a su pareja que acuda a un especialista. Ofrézcase
a acompañarlo si cree
que será de ayuda.
Algunos hombres son reacios
a buscar un tratamiento por
sí mismos, pero lo
hacen si su pareja los anima.
Concertar una cita y visitar
juntos al médico puede
ayudar a superar el estado
de ansiedad o vergüenza
que sienten muchos hombres.
Recuerde que cuanto antes se empiece el tratamiento más
pronta será la curación.
Intente ayudarle en todo momento. Muchos tratamientos
constan de ejercicios, en
los cuales la pareja debe
tomar una parte muy activa.
Hágale saber que es
un problema de los dos y que
deben resolverlo juntos.
Si
su pareja toma de decisión
de tratarse el problema, anímelo
a llamarnos y mencionele algunos
de estos hechos:
Nuestro centro de atención a pacientes (902 903
555) es atendido exclusivamente
por personal masculino. Las
citas se manejan de forma
confidencial y privada. Recibimos
llamadas tanto de los propios
pacientes como de sus parejas.
Nuestras clínicas son privadas y discretas. Están
ubicadas en edificios normales,
sin señales distintivas
que las delaten, en calles
de alto tráfico peatonal.
Nadie tendrá que enterarse
adonde van.
Nuestras clínicas cuentan con salas de espera
privadas. Al no tener una
recepciòn o sala de
espera común, evitamos
que los pacientes se ven unos
a otros. Las salas de espera
son individuales o de pareja.
Todos los exámenes que se requieren para el diagnóstico
del problema son realizados
en nuestras propias clínicas.
El paciente no necesita ir
a ningún laboratorio
para realizarse exámenes
relacionados con la disfunción.
En algunos casos, sin embargo,
nuestros médicos podrán
solicitar que se realice algún
exámen complementario
en un laboratorio externo,
pero estos exámenes
serán genéricos
(por ejemplo, un exámen
de sangre para medir el colesterol)
y por tanto no le avergonzarán.
La consulta dura solo una hora y media. En la mayoría
de los casos, solo se requiere
una consulta para diagnosticar
el problema y proponer un
tratamiento.
Todos nuestros tratamientos (con excepción de
los de curvatura penenana)
son autoaplicables, es decir,
que el paciente los lleva
el mismo en su propia casa.
No hay necesidad de acudir
a consulta periódicamente,
excepto para revisiones o
absolver dudas. |
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