Tratamientos orales
Existen diversos
tratamientos orales para
la disfunción eréctil.
Los más conocidos
son Viagra®, Cialis®,
Levitra® y Uprima®. Con variaciones, estas
pastillas actúan
de manera indirecta, activando
mecanismos que permiten
un mejor flujo sanguíneo
al pene. Su efectividad
y duración son variables,
siendo una terapia aceptable
en casos de disfunciones
leves o moderadas. En todos
los casos, la erección
no es espontánea,
requiriendose un estímulo
sexual para alcanzarla.
Nuestros pacientes reportan
resultados mixtos, y son
frecuentes los efectos secundarios
tales como dolor de cabeza
o estómago, náuseas,
mareos, entre otros. Por
otro lado, algunos pacientes
parecen desarrollar rápidamente
una tolerancia al producto
que lo torna ineficiente
luego de unos pocos usos.
Antes de recetar cualquiera
de estos medicamentos, el
médico debe cerciorarse
de las contraindicaciones
del producto en cuestión,
así como ordenar
un electrocardiograma como
medida de protección.
Aplicaciones intracavernosas de
vasodilatadores
Este tratamiento
consiste en la aplicación
de vasodilatadores en los
cuerpos cavernosos del pene,
con el objeto de inducir
una erección. Es
un tratamiento que se ha
venido usando con éxito
desde los años 80.
La erecciòn así
inducida es firme y duradera
y no depende del estímulo
sexual. Siendo una aplicación
tópica, la cantidad
aplicar es mínima
y no tiene los efectos secundarios
o contraindicaciones de
las pastillas, aunque en
ocasiones puede producir
una erección de larga
duración (lo que
se conoce como priapismo).
No tiene contraindicaciones
conocidas. Estudios recientes
muestran una efectividad
inmediata mayor al 95% (el
95% de los pacientes alcanza
una erección) y un
porcentaje de curación
mayor al 50% a los seis
meses de tratamiento (la
mayoría de los pacientes
puede alcanzar una erección
suficiente para el acto
sexual sin necesidad de
medicamentos). Es el tratamiento
óptimo para casos
resistentes de disfunción
eréctil, especialmente
pacientes diabéticos,
hipertensos o con problemas
circulatorios severos, así
como disfunciones sexuales
moderadas y completas.
Como
cualquier problema
de salud, la disfunción
eréctil debe
ser tratada con
celeridad. Mientras
antes sea diagnosticado
y tratado el problema,
mejores serán
los resultados obtenidos.
Si la disfunción
eréctil es
tratada a tiempo,
la vida sexual del
paciente puede ser
restaurada totalmente.
Las posibilidades
de éxito
disminuyen mientras
más tiempo
demore en buscarse
un tratamiento.
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Prótesis
peneana
Es el tratamiento extremo
en casos de disfunción
eréctil, solo aconsejable
cuando ninguna otra terapia
ha funcionado. Consiste en
la remoción de los
cuerpos cavernosos del pene
y el implante de una prótesis
mecánica o hidráulica
que permite erectar el pene
manualmente. Actualmente es
necesaria en menos del 1%
de los casos de disfunción
eréctil. Otras terapias
Existen otras terapias para
la disfunción eréctil,
tales como la terapia psicológica,
la bomba de vacío y
los vasodilatadores intrauretrales,
que tienen un grado de efectividad
sustancialmente menor a los
tratamientos antes descritos,
y por ello están cayendo
en desuso.
Finalmente, existen diversos
tratamientos a base de hierbas,
medicamentos naturales y similares
cuya efectividad no ha sido
determinada. Nuestra experiencia
nos indica que este tipo de
tratamientos no funciona y
que los casos de éxito
son debidos al efecto placebo. |